


Dibujos y pinturas
Mis dibujos y pinturas nacen de uno de dos caminos.
El primero parte de algo que vi. Una escena cotidiana me detiene porque tiene algo de sueño: una planta en un parque, un fruto entre la hojarasca. La fotografío y la uso como punto de partida para el dibujo. Durante el proceso ajusto el color hasta que la imagen transmite la atmósfera que yo percibí en ese momento, más que su apariencia literal.

El segundo camino va en sentido inverso: parte de una imagen que vi en un sueño o que surgió mientras escribía un cuento. Para darle forma, intento reconstruirla en el mundo real. A veces monto la escena y la fotografío; a veces hago un collage o reúno varias referencias hasta acercarme a lo que imaginé. En Lo que dejé secar sobre la alfombra, por ejemplo, coloqué camarones secos y una cucaracha de plástico sobre la alfombra de mi casa y me fotografié los pies.



A partir de esas referencias trabajo en grafito, lápiz de color o gis pastel. Actualmente amplío esta práctica hacia el óleo y retomo la tinta china, técnicas que me permiten llevar estas imágenes a otras texturas y escalas.
Escritura e imagen
Entre ambos caminos, la escritura y la imagen se alimentan mutuamente: algunos sueños terminan en cuento y en pintura a la vez, y algunas imágenes que dibujo pertenecen a personajes de las novelas que estoy escribiendo.

- Lo que dejé secar sobre la alfombra: el mismo sueño dio la pintura y un cuento de la colección que estoy escribiendo.
- La luz de los insectos: el daimon del dibujo está inspirado en un personaje de la novela que estoy escribiendo.
- El sueño de los peces globo: de ese sueño salió el pez volador de El umbral, mi Substack, y la marca de este sitio.
Hadas urbanas
Encuentro las fotografías de «Hadas urbanas» caminando por parques y rincones de la ciudad que parecen escondidos o invadidos por la maleza. A veces voy con esa intención a lugares específicos: el parque Tezozómoc, los Viveros de Coyoacán o, cuando todavía se permitía entrar con cámara, el Jardín Botánico de la UNAM.
Hoy trabajo con una Leica D-Lux y con una Nikon con lente de 105 mm. Busco un acercamiento cercano al macro, sin llegar a la magnificación de la macrofotografía tradicional, que exige una precisión de movimiento que en la calle se vuelve difícil de sostener. Así gano libertad para moverme, y la Leica, por su tamaño, pasa inadvertida en el entorno urbano.

Edito poco. Suelo disparar un poco más oscuro de lo que veo y después ajusto contraste, luces y, a veces, saturación, hasta acercar la imagen a lo que vi en ese momento.
Cada fotografía se imprime en técnica fine art, con tintas de pigmento sobre papel de algodón, en Punto Blanco. Se ofrece en edición limitada de diez ejemplares, firmados a lápiz y numerados al pie de la imagen.

Lo que persigo son criaturas que puedan volverse protagonistas de su propia ficción: seres diminutos que parecen vivir un cuento de hadas en medio de una ciudad que no los nota.
Archivo visual
Las fotografías del archivo son de 2006 a 2017, hechas con cámaras compactas, empezando por mi primera cámara digital, una Canon PowerShot. Tomé estas fotos en mis tiempos de estudiante, principalmente cuando me paseaba por el Campus Morelos de la UNAM y por Ciudad Universitaria. Algunas de ellas provienen de paseos familiares o escapadas que hice al interior de la república en esos años. Fueron mis primeros acercamientos a los mundos pequeños. Su resolución ya no alcanza para una impresión grande, así que las ofrezco en formato postal.



